miércoles, 14 de julio de 2010

Sexto encierro de San Fermín (Victoriano del Rio)



Cuando todavía los ojos de medio país no se habían desprendido de la imagen de Andrés Iniesta metiendo el gol que hizo a España campeona del mundo de fútbol y los del otro medio de la de Iker Casillas robándole un beso a Sara Carbonero, seis toros saltaron ayer a las calles de Pamplona empeñados en que también querían un hueco en las retinas ajenas. Lo consiguieron.

Cuando todavía los ojos de medio país no se habían desprendido de la imagen de Andrés Iniesta metiendo el gol que hizo a España campeona del mundo de fútbol y los del otro medio de la de Iker Casillas robándole un beso a Sara Carbonero, seis toros saltaron ayer a las calles de Pamplona empeñados en que también querían un hueco en las retinas ajenas. Lo consiguieron
¡Qué manera de correr! Qué belleza. Qué potencia. Los astados de Victoriano del Río, madrileños de Guadalix de la Sierra y que ayer debutaban en Pamplona, regalaron una exhibición de velocidad sin cornear. Entre los corrales de Santo Domingo y los de la Plaza de Toros, 2 minutos y 16 segundos totales de carrera. El noveno encierro más corto de los últimos 30 años.
Entre la fugacidad, un toro brilló por encima del resto: de nombre, Desenvuelto; de peso, 600 kilos. Marcado con el número 108 sobre su pelo negro, el animal superó a los mansos cabeceros antes de llegar a la mitad de Santo Domingo y, para cuando abandonó la cuesta, ya sacaba 5 metros de ventaja al resto de la manada. Sin derrotes, sin desviarse, disciplinado al máximo,Desenvueltotardó un minuto y 56 segundos en pisar la arena del coso taurino. El récord lo guarda el jandilla Uraño, que el 11 de julio de 1997 llegó a la plaza en un minuto y 44 segundos.
La velocidad de los toros obligó a los mozos a ser rápidos, ya que, en caso contrario, sólo iban a ser capaces de verlos pasar. El bajón de participantes tras las muchedumbres del fin de semana propició la existencia de huecos favorables y muchas piernas aguantaron el ritmo. Pese a la exigencia de éste, la Estafeta, Telefónica y la bajada al callejón arrojaron carreras hermosas con mozos manteniendo una distancia constante por delante de los cuernos.
Sin embargo, también hubo incapaces. Con tantas prisas, resultó inevitable las caídas de corredores, al tropezar entre ellos (llamó la atención un montón que se formó al comienzo de la Estafeta, en el lado derecho) o al ser arrollados por los morlacos o los cabestros. Entre estos últimos lances, destacaron cuatro: al final de la cuesta de Santo Domingo, un manso se llevó por delante a un mozo; hacia la mitad de la calle Estafeta, Jarretón, que corrió junto a Exótico con Desenvuelto por delante y el resto de la manada por detrás, empujó y tiró con el cuerno a un joven; ya en la bajada al callejón, Exótico y Jarretón limpiaron el vallado derecho y el primero propinó con su asta derecha un golpe tremendo en el rostro a un mozo que estaba sujeto a las maderas; y, por último y de nuevo con el cuerno derecho de Exótico de por medio, una corredora resultó arrojada contra el umbral de entrada al callejón.

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