miércoles, 22 de junio de 2011

Albal. Ramadería Domenech

Albal, sábado18 de junio de 2011.
Con solo ver los nombres de los seis animales que Ramaderia Doménech desplazaba a Albal, ya se podía prever que la noche podría resultar interesante. El apelativo interesante fue ratificado y condimentado con algúno otro como emocionante y sobre todo, el de accidentado.Cuatro fueron los momentos de incertidumbre que se vivieron en el recinto taurino habilitado en Albal, siendo el primero de ellos el más espectacular. Nuestra vieja amiga Amorosita nº 11, tras unos minutos de aparente sesteo y paseíllos de aquí para allá, comenzó a soltar sus clásicos latigazos de calidad en el banco, la pirámide, los barrotes y el entablado. En este último obstáculo, y con su actuación en la parte final, se produjo el primero de los percances de la noche. Un aficionado, que evidentemente desconocía el nombre de la vaca, la citó desde lo alto del entablado y rápidamente se puso a tiro de la vieja Amorosita que con meridiana precisión, salto a por él siguiendo después hasta barrotes, donde lo alcanzo de malas maneras en lo que fueron unos segundos que parecieron horas. Suerte tuvo nuestro protagonista de que en los múltiples derrotes que la vaca le recetó, no lo alcanzara de pleno, aunque lo suyo se llevó.Tras la tempestad, no vino la calma, vino Matraquilla nº 81, que pisó el acelerador en una intervención eléctrica y vertiginosa. Tanto fue así, que a los 15 segundos ya había rebozado a un espontaneo que se pensaba que el entablado de la plaza iba a actuar un grupo flamenco. Excelente puesta en escena la de Matraquilla que lo hizo todo bien y rápido, siendo muy aplaudida cuando se fue a toriles. Artista II nº 4 y Salpicada nº 28 estuvieron poco tiempo en el ruedo por problemas de horarios, aun así, Salpicada trabajó todos los obstáculos con ligereza y Artista II se dejo hacer poco marcando el terreno.Los toros se sumaron a la fiesta y el contundente Alegre nº 1 alcanzó a un joven en su salto a la pirámide por evitar la embestida, y también tuvo que retirarse cojeando ostensiblemente, mientras la corta intervención de Alegre, nos dejaba comprobar lo que es un toro de los peligrosos.El cuarto incidente se produjo durante la embolada del colorado Coronel, cuando uno de los emboladores sufrió la fractura de uno de sus dedos, tras un derrote el pilón. Coronel se lució en el entablado y banco certificando la impresión general de que habíamos presenciado una gran noche.