viernes, 7 de octubre de 2011

El Roser, Almassora



La vida nos obliga a elegir en muchas ocasiones. Otras es ella misma quien decide por nosotros sin tan siquiera preguntarnos antes. Ayer, Almassora escribió el triunfo femenino bajo el nombre de una ganadería de cuna, el de Rocío de la Cámara Ysern.

De cuna porque a la sevillana, hija de ganadero, la vida o, más bien, la muerte le llevó a hacerse cargo del hierro que pasta en el cortijo La Sierra a temprana edad. Así, uno de sus toros -procedencia Carlos Núñez y Juan Pedro Domecq - José Luis Osbrone- dejó huella en la quinta de la Feria taurina de la Mare de Deu del Roser cuando casi ni se le esperaba.
Y es que Martino, marcado con el número 185, no fue la primera elección de las peñas El Polp, Bocao, Trifulca, Gamusino y Perkal pero, ya a toro pasado, sí la mejor. Cosas de la vida. Tras las carcasas de rigor, el ejemplar salió veloz de chiqueros en busca de su presa, Raulillo, que lo esperaba chaqueta en mano. El de El K-nut, que se las conoce todas, vio las intenciones del animal y dijo "pies para que os quiero" enfilado hacia el cadafal de Els Penjats. Barrotes hasta los que Martino le hizo hilo ante el asombro del respetable.
Mientras la plaza Mayor se llenaba de corrillos, el de Rocío de la Cámara hacía su camino por el recinto taurino. El animal, encastado, tuvo movilidad, recorriendo cada palmo de la Vila y acudiendo donde se le llamaba. Pegó en talanqueras y burladeros y embistió a las chaquetas sobre la arena del recinto almazorense.
A continuación salió a la arena Esloveno, el Marqués de Domecq financiado por las peñas Sant Roc, Casats, Peña 38 y La Vila. Negro bragado y marcado con el número 39, el astado salió suelto en busca de alguien que hablara su idioma por el recinto taurino. A su vuelta a la plaza Mayor respondió a los rodadores, así como a los clásicos quiebros de Patricio.
info. Patricia Rodríguez
fotos. Lucas Sanz